Principios

Nuestro compromiso con la ciudadanía y con su derecho fundamental a la información nos obliga a trabajar con la máxima profesionalidad posible. Nuestro periodismo debe, por tanto, aspirar a la excelencia en todas y cada una de las etapas y fases de este proyecto.

Partimos del periodismo de investigación, conscientes de que es necesario superar el periodismo cotidiano que carece de la profundidad que exigen los ciudadanos. Buscamos temas o enfoques que huyan de la agenda que marcan las fuentes. Y nos abrazamos a la corriente del periodismo de datos, que pese a la etiqueta acuñada, no deja de ser periodismo. Todo lo que hay aquí nace de un proceso de búsqueda, selección y jerarquización de la realidad. Hay un trabajo intuitivo, periodístico en su más pura esencia, que se debe basar en una serie de principios que guiarán nuestro proyecto.

•Ciudadanía. Es la única protagonista de nuestro proyecto. El mapa surge de una inquietud ciudadana y es, precisamente a ella, a quien hay que informar. No es una declaración vacía, sino una obligación ampliamente reconocida como un derecho universal.

Observación. Sin esa capacidad innata para ir más allá de lo que la vista nos muestra no habría periodismo. Un ejercicio sano que permite detectar dónde está la información que debemos mostrar y señalar aquello en lo que la mirada cotidiana apenas repara.

•Critica. Cambiar lo que consideramos que está mal. O al menos encaminar nuestro proyecto a mejorar esa realidad defectuosa y cuyos responsables tienen nombres y apellidos.

•Equilibrio. Nuestro retrato de la realidad debe ser lo más amplio posible. Y en ese reparto de objetivos, nodos y conexiones y reportajes e informaciones, debemos abarcar la mayor variedad de actores y sectores.

•Rigor. Una premisa imprescindible. Buscar la información y contrastarla. Y cuando todo parezca cerrado, volver a mirar y repensar el trabajo realizado.

•Innovación. Las mejoras tecnológicas y las nuevas herramientas que nos inundan deben ser vistas como una oportunidad para mostrar el periodismo de una forma diferente, atractiva y sacándole el máximo provecho para garantizar que, sin traicionar la deontología y práctica periodística, la información contribuya a facilitar la comprensión de la realidad.

•Rectificación. No debemos dudar al reconocer nuestros errores. Los cometeremos, sin duda. Pero el reto es evitarlos y que tras cada posible fallo busquemos su origen y tomemos las medidas necesarias para que no vuelva a suceder. No somos infalibles, pero estamos obligados a buscar la perfección.

•Confianza. No queremos que nadie crea en nuestro trabajo apelando a la fe. Lo que hacemos debe ganarse la confianza de los ciudadanos por lo que puedan palpar, que puedan evaluarnos y comprobar que lo que hacemos merece su aprobación.

•Horizontalidad. Nuestro concepción de ciudadanos nos empuja a buscar la horizontalidad en el funcionamiento interno y externo. Creemos firmemente en que el trabajo colectivo, con el máximo respeto a las diferencias, es un aporte para la sociedad. Y nuestro iniciativa debe, por tanto, situarse al ras de la realidad, junto a la ciudadanía.

•Profesionalidad. Somos periodistas y exigimos el máximo respeto a nuestra profesión y a nuestro trabajo. Defendemos así una retribución justa y adecuada al tiempo y esfuerzo necesario para crear y mantener este proyecto.

 Nube de palabras con los principios del Mapa del Poder en Canarias

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