La presión (el gran lobby empresarial III)

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Samuel Toledano | Santa Cruz de Tenerifetwitter-4-32

Presión (según la RAE):

1. f. Acción y efecto de apretar o comprimir.

2. f. Magnitud física que expresa la fuerza ejercida por un cuerpo sobre la unidad de superficie. Su unidad en el Sistema Internacional es el pascal.

3. f. Fuerza o coacción que se hace sobre una persona o colectividad.

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Mucho más dadas a la Economía que a la Física, la Confederación Canaria de Empresarios (CCE) y la Confederación Provincial de Empresarios de Santa Cruz de Tenerife (CEOE-Tenerife) desarrollan una serie de actividades destinadas a conseguir el entorno más favorable para sus organizaciones afiliadas. Se trata de acciones que, más allá de la representación que afirman ejercer, son susceptibles de ser calificadas como presión. Resolver la duda pasa inevitablemente por darles la palabra y que sean ellas las que aclaren su labor: ¿ejerce su organización algún tipo de presión para conseguir sus intereses? La pregunta no se formuló en esos términos. Para suavizarla se cuestionó sobre la relación que mantienen con instituciones públicas y partidos políticos. Las llamadas y los emails garantizan que la duda llegó a la presidencia de ambas organizaciones pero, ni aún dulcificada, obtuvo respuesta. Ante la ausencia de aclaraciones de la CCE y la CEOE, son sus respectivas páginas web las que ofrecen algunas pistas sobre los objetivos que implican a partidos y administraciones.

Declaraciones de organizaciones

Ambas organizaciones se presentan con unas definiciones en las que sobresale un listado de verbos significativos: coordinar, representar, gestionar, fomentar, defender y promocionar. Unos verbos que sustentan la actividad que realizan pero que no implica automáticamente una referencia a presionar. Desentrañar el contenido real de sus actividades implica ir más allá del lenguaje utilizado por ellos mismos y descubrir si, oculta tras la representación o defensa, está también la presión. Una labor que requiere conocer quién ejerce la actividad, quién es el destinatario y, especialmente, cómo se ejecuta.

Al margen de los influyentes que copan los puestos visibles de ambas organizaciones, tanto la CCE como la CEOE aglutinan a decenas de empresas y empresarios que comparten intereses comunes, y que dan peso así a unos entes que se caracterizan por representar al conjunto de la economía canaria. Una vez aclarado que son ellas el sujeto activo de esta actividad, es necesario conocer quiénes son los destinatarios de esta labor. Y la respuesta apunta sin duda alguna a los partidos políticos y las instituciones públicas. Algo que desde la academia se afirma con claridad: el lobby afecta a todos los niveles del gobierno, desde funcionarios a agencias administrativas a los altos niveles de políticos electos. Y aunque a nadie se le escape, las miras apuntan a unos objetivos más concretos:

 

“La actividad de lobby más importante que se realiza en España no sea ante el poder legislativo, sino ante el poder ejecutivo y las cúpulas de los partidos, que han adquirido un papel preponderante en la política. El hecho de que las elecciones se realicen con listas de candidatos cerradas y bloqueadas otorga a las cúpulas de los partidos un poder enorme sobre sus representantes electos”

Transparencia Internacional. Una evaluación del lobby en España, p. 13

 

Obviamente los partidos políticos conocen que son los objetos de la posible presión de las principales organizaciones empresariales. Todos los partidos consultados reconocen que tienen la obligación de escuchar a todos los actores dejando claro que puede haber intereses diferentes (PSOE) siempre que se garantice la transparencia (UPyD). Otros como CC se limitan a decir que existe esa relación o, en el caso de Ciudadanos, apuntan hacia los representantes políticos y el papel protagonista que ocupan. Las diferencias más evidentes surgen en la crítica al rol de estas organizaciones, donde Podemos e IU cuestionan abiertamente el tono y la forma en la que la CEOE, la CCE y otras patronales intentan influir. El Partido Popular, pese a las llamadas y correos electrónicos, no quiso hacer declaraciones.

Declaraciones de partidos

Si la forma de ejercer esa influencia es presionando es algo que aún no aclaran las organizaciones empresariales. La presión implica aplicar la fuerza o coacción, lo que implica a su vez un acto de obligar a alguien para que asienta, diga o ejecute algo. Descartado el ejercicio de la violencia y cualquier actividad tipificada como delito, obligar a alguien puede ejercerse de múltiples maneras. La donación no es una de ellas, o así lo entiende Ambrosio Jiménez, empresario que donó 200.000 euros al Partido Popular.  Él mismo afirmó en una entrevista en La Opinión que ha donado a “todos los partidos como un detalle”. Una práctica habitual de todos los empresarios, según él, y que en su caso no tiene como fin recibir “una contraprestación”.

Si no es a través de donaciones ni tampoco actos delictivos, cómo ejercen la CEOE y la CCE su influencia… “A través de la capacidad y la competitividad”. Quien así responde es Manuel Millán, profesor de la Escuela de Empresarios de la CEOE y docente de uno los cursos de formación de la confederación, que precisamente tiene como título “Cómo ejercer la influencia desde la organización empresarial”. La respuesta de Millán, en una entrevista en El Economista, apenas tiene ocho palabras, y muy poco ayuda para comprender el cómo de la influencia empresarial.

 

Reunión Gobierno-Organizaciones empresariales

El presidente del Gobierno de Canarias, Paulino Rivero, mantiene una reunión con representantes de organizaciones empresariales sobre los aspectos económicos del REF el 23 de febrero de 2015. Autor: Carlos González (Presidencia del Gobierno)

 

Lo que Millán tampoco termina de nombrar es la palabra clave: información. Aunque el profesor apunta levemente a la conciencia de comunicación empresarial, los profesionales y los académicos coinciden en que la información es la herramienta clave para ejercer la presión. De hecho, este elemento, ejercido por actores influyentes con unos fines particulares construyen la razón de ser de un lobby: “La transferencia de información entre grupos de interés y legisladores se llama lobby. Se trata de inversiones en acumulación, organización y transferencia de información por las corporaciones y grupos de interés”.

La unión entre lobby y comunicación es tan estrecha que autores como Antonio Castillo plantea que, en sí, el lobby es un acto comunicativo con el fin de poder acceder a los poderes públicos, negociar propuestas públicas o participar en procesos legislativos y administrativos. E implica, obviamente, conocer las herramientas adecuadas para establecer ese diálogo. Esta unión y la necesidad de estas técnicas la conocen a la perfección la CEOE y la CCE. Por eso el esfuerzo en unos cursos orientados a garantizar una buena gestión de la comunicación y esa influencia en los poderes públicos. Y esa es la labor que tiene ambas organizaciones como lobby, aunque en sus propios cursos demuestran la confusión no tanto de sus tareas a desarrollar sino en el lenguaje a utilizar. Son un lobby, y así lo destacan, pero al mismo tiempo rehuyen de dicho concepto y se preguntan por qué llamarlo así cuando es simplemente representación de intereses legítimos.

curso ceoe

El actual presidente de la CEOE a nivel estatal, Joan Rosell, no oculta que su organización es un lobby y que precisamente debe potenciar esa función. Así lo declaró en 2010 tras ocupar su cargo y así se demuestra años después, destinando 632.000 euros para defender los intereses de los empresarios españoles en Europa. Muchos dirigentes empresariales no huyen de esa calificación. Arturo Fernández señaló en 2014, al tomar posesión de la patronal madrileña, que había que trabajar para ser una organización más influyente: “Esto es un lobby y hay que llevarse bien con todos”. En esa misma intervención, Fernández dejaba también claro que su organización debe ser independiente y que no quiere subvenciones, aunque las organizaciones empresariales reciben grandes cantidades por realizar cursos de formación, como el caso de la CCE, que accedió a una subvención directa de 150.000 del Gobierno canario sin necesidad de concurrencia debido, según Empleo, al interés del curso, las acciones a realizar y la experiencia de la entidad solicitante. La subvención, por adelantado, se aprobó el 3 de octubre de 2013 y antes del 31 de diciembre se tenían que haber desarrollado los cuatro cursos previstos. 

Pero es su estrategia informativa, clave en la presión que ejercen los lobbies, la que les permite posicionar su discurso en la opinión pública, con la intermediación y apoyo de los medios de comunicación. Se trata de un conjunto de elementos dirigidos al conjunto de la sociedad y, particularmente, a esos actores clave: estudios, investigaciones con los aspectos más importantes de un tema que se transmitirán a miembros del gobierno, a legisladores, en foros y a los medios de comunicación en reuniones con reporteros, columnistas, jefes editoriales o entrevistas. A estos elementos hay que añadir los habituales de cualquier campaña de comunicación: convocatorias y notas de prensa, comunicados, entrevistas, comidas de trabajo con los medios, jornadas, conferencias, foros, debates, ferias, eventos o patrocinios, entre otros.

 

“Informes fraudulentos que las organizaciones emiten, las administraciones escuchan y los medios amplifican”

Ramón Trujillo, secretario general de IU en Canarias

 

Toda esta labor tiene una cara positiva. Así lo ve Iñaki Álvaro Lavandera (PSOE), que valora “el asociacionismo y el trabajo de reflexión y estudio que pueden hacer” estas organizaciones, dado que, además, “no sería deseable que un Gobierno se dedicara a tomar decisiones sin escuchar a los sectores implicados”. La otra cara la manifiesta Ramón Trujillo (IU): “Hacen unos informes fraudulentos, administraciones que les prestan oídos a esos informes fraudulentos y los medios de comunicación funcionan como aparatos de resonancia magnética”. Juan Francés, que fue jefe de prensa de la Secretaría de Estado de Economía entre 2009 y 2011 lo explica en una entrevista en La Vanguardia: muchas veces los diputados “por falta de medios y de tiempo les piden a esos grupos que se lo escriban en papel. Y lo presentan tal cual, con artículos redactados íntegramente por los grupos de presión”.

El objetivo no es otro que intentar influir en la agenda política, pero también, y muy especialmente, en la agenda informativa. Los lobbies conocen que “la efectividad para influir en la formación de la agenda informativa será mayor si detrás hay un conocimiento de la estructura de los medios y el funcionamiento de la actividad”. Un objetivo muy estudiado y que en comunicación se denomina el establecimiento de la agenda, y que no deja de ser un reflejo de los vínculos entre la información y poder en la sociedad actual.

La inversión en comunicación garantiza así la constante presencia mediática de la CEOE y la CEE. Una imagen y discurso que resulta siempre rentable. John M. de Figuereido, profesor del MIT, señala que la elevada inversión en lobby y el alto retorno que conlleva, refuerzan el argumento de que “existe una justificación empírica para creer que la presión de los lobbies tiene un gran impacto en las políticas aprobadas”. Aclara además que los grupos de interés “no necesitan gastar mucha cantidad de dinero”. Una vez que han ofrecido al legislador una pieza clave de información creíble sobre el impacto que su votación tendrían en su reelección, toda información adicional tiene un escaso valor marginal. Una conclusión que en España la pone Juan Francés, ex jefe de prensa de la Secretaria de Estado de Economía y autor del libro ¡Que vienen los lobbies!:

 

“Lo reconocen los propios responsables públicos y los diputados. Muchos veteranos en el Congreso de los Diputados afirman que no conocen ni una sola ley que se haya aprobado en las últimas décadas que no haya sido objeto de una presión intensa por parte de los lobbies. Las leyes las escriben los políticos y los responsables técnicos, pero también intervienen de una manera muy importante los grupos de presión”.

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